
-Tercer arquero de la selección...- empieza el Enano, pero Jano lo corta en seco.
-No, pará, esa pregunta es tramposa.
-¿Que mierda sabés si es tramposa si todavía no la hice?- respondió ofuscado el Enano.
-Y, pero está claro, tercer arquero de la selección es muy subjetivo. En Francia estaban Roa, Burgos y Cavallero, y nada indica si el tercero era el Mono o Cavallero.
-Dejáte de joder, era Cavallero el tercero en Francia- terció Gómez.
-Y, no sé- retrucó Jano, enojado - porque en el Mundial siguiente el titular era Cavallero y lo seguían Burgos y Bonano. Y de paso, ahí tenés otro ejemplo en el que no está claro cuál es el tercero.
El enojo inicial daba paso a un aire de suficiencia por la memoria desplegada tan rápidamente. Gómez tenía que pensar más, entonces Jano lo había apurado con su catarata de datos, sabiendo que eso desmoralizaba a su contrincante, no lo dejaba pensar, interpretar los datos, que era lo que más le gustaba a Gómez, precisamente.
El Enano volvió a tomar la palabra y aclaró la situación: - No se preocupen, en este caso no hay dudas. Es más, la pregunta no es tanto quién era. Mundial 86.
-Fácil- se apresuró Gómez, - Zelada.
-De acuerdo- reconoció Jano – era muy fácil e indiscutiblemente tercer arquero.
-Si pero la pregunta no era el nombre- aclaró el Enano. - Aunque si alguno se acuerda del nombre de pila no vendría mal...- y dejó el desafío flotando, porque sabía que alguno de los dos picaría.
-Carlos- dijo Jano atropellando.
-No- respondió el Enano.
-Walter- insistió Jano.
-Pará, boludo, pensalo bien, estas diciendo giladas- lo frenó Gómez.
El Enano, con una mirada cómplice, haciendo el gesto de “yyy, tiene razón” le dijo a Jano – yyy, tiene razón-
En eso estaban cuando apareció el Ráulo.
-¿Cómo andan, sátrapas? - saludó.
El Enano, para no perder la iniciativa, lo recibió con un – Nombre de pila de Zelada, tercer arquero de la selección en el Mundial '86. No es ni Carlos ni Walter.-
Ráulo sorprendido lanzó al azar – Ariel-
-No, no- respondió el Enano.
Quedaron los otros tres pensativos, escarbando en sus quemadas neuronas, merodeando los recuerdos de aquellos tiempos mejores, tiempos de alegría colectiva. El Enano los observaba con aire de suficiencia, una sonrisa apenas dibujada en los labios, sabiendo que era toda una afrenta que hubieran olvidado ese nombre. Porque de cualquier otro tercer arquero uno se puede olvidar. ¡Uno se puede olvidar hasta del 4 de la selección que no fue a Suiza '54!. Pero de la del '86 hay que saber todo, hasta los más íntimos e ínfimos detalles y anécdotas.
En eso estaba cuando vió la sonrisa de Gómez. Jano también se percató, y exprimió su cerebro un segundo más para decir primero el nombre, pero no salía.
-Héctor- dijo Gómez, seguro, muy seguro.
-¡No! Horacio- gritó Jano, casi al mismo tiempo.
-¡Héctor!- reafirmó Gómez. -¡Se llamaba igual que el Negro Enrique!-
Los dos lo miraron al Enano, buscando la respuesta mediadora.
-Muy bien, Héctor.
Gómez festejo, Jano se mordió de bronca, y Ráulo empezó a entrar en clima.
-Bueno, Héctor Zelada, tercer arquero del Mundial '86. Pero insisto, esa no era la pregunta.
-¿Cuál es entonces?- preguntó Ráulo, impaciente y con ganas de competir.
-¿En que club jugaba?- tiró el Enano, y se quedó mirando a su audiencia.
-Uhhh- dijo Gómez - en Argentina no jugaba.
-¿Jugaba en Colombia?- preguntó Ráulo, ansioso y buscando pistas.
-Pregunté equipo, no país, Ráulo- dijo el Enano, incorruptible.
-Me cagaste, che, no me acuerdo- se resignó Jano.
-A ver, puede ser en Peñarol de Montevideo- arriesgó Gómez, y quedó con la mirada inquisidora sobre el Enano. Este, casi con vergüenza, reconoció lo tan temido. - No sé, yo tampoco me acuerdo, hace dos noches que lo estoy pensando y no me sale. En Peñarol creo que no, pero tal vez en Nacional.
-¡Sos un hijo de puta!- se enojó Jano. - La pregunta viene con la respuesta, che.
-Tenés razón, pero a alguien se lo tenía que preguntar, y pensé que ustedes lo sabrían- se defendió el Enano, adulando de más.
-La puta madre, nos cagaste la noche- continuó Jano, todavía molesto.
-Pará, pará, vamos a sacarlo, boludo- lo tranquilizó Gómez. - Al tipo no lo conocía nadie acá, así que seguramente jugaba en algún club extranjero de poco renombre internacional. Peñarol y Nacional diría que quedan descartados. Podría ser un Wanderers, o un Cerro Porteño de Paraguay, que en aquella época no era muy conocido.
-Bien, descartemos también el Colo Colo y Universidad Católica, pero no descartaría la U de Chile.
-Si, bueno, pero entonces tampoco hay que descartar al Coquimbo, o al Huachipato, que se yo- contestó Jano, todavía desanimado, y agregó -además, capaz que jugaba en Europa, y ahí cagaste.
-No, en Europa no jugaba ni en pedo- tranquilizó Gómez.
-¿Sabés quién tiene que saber?- dijo Ráulo, dejando la pregunta para que genere tensión.
-¿Quién?- preguntó el Enano, como para que el otro largue rápido.
-Urrutia- contestó Ráulo.
-Uhh, boludo, cuando aparezca le preguntamos- dijo Jano con sorna, desalentado, desalentado, desesperadamente desalentado y sin ganas de pensar.
-Es cierto, che, ¿en que anda?- preguntó Gómez. Salir del tema era su estratégia. Tipo paciente, que ante una duda vital como esa dejaba de pensar en la solución, confiando en que su cerebro continuaba trabajando en una especie de programa residente, buscando el dato, y se lo haría escupir de pronto, hablando del culo que tenía la mina que se había volteado el Sampe.
-No tengo idea.