"Entonces cuando lees Cien años de soledad es lo mismo. O sea, la forma de vivir la realidad es la misma. Y por ahí en un lenguaje que nos resulta más cercano, ves Big fish, que es eso mismo. Como una mirada romántica de un pasado super real, que si lo mirás de cerca tiene telarañas, pero se puede poner romántico y se torna literario" dice Pedro Bedascarrasbure, cantante y guitarrista de Tanque, criado en esa terraza que estas pampas tienen en Tandil. "Queriamos que el disco tuviera canciones, y a la vez explorar los rituales", completa, refiriendose a Los tigres de la nueva sensibilidad y abriendo una de las puertas de entrada de la obra..
No es casual, entonces, que el primer tema (Puente de fierro) refiera a uno de esos rituales: la ruta, el camino de tierra, las tranqueras, el río de llanura, la pesca. Un recorrido habitual que al ser contado (cantado) adquiere aquellos ribetes mágicos, casi oníricos, de cabezas en el puente, sangre, agua y barro. Un punto de partida para una historia que transcurre en este territorio imaginario, donde hay amor en el viento, pero también hay trincheras, y el mal ha triunfado de nuevo, viste un tanque en la estación, por lo tanto hay una guerra que pelear, en perfecta complicidad vos y yo contra los empresarios, contra los dinosaurios, contra todo el poder del mal.
Cabe así mismo leer la historia con el aporte de nuevas miradas. Si bien el título del disco proviene de la pluma unificada de Borges y Bioy, puede decir mucho más que eso en un puñado de canciones escritas casi en su totalidad con un yo narrativo neutro. "Nosotros somos 4 varones que por momentos caemos en lugares estúpidos comunes que trascienden nuestra deconstrucción, o que tienen que ver con la deconstrucción. Pero tenemos una nueva sensibilidad" dice Pedro Bedascarrasbure. Tal vez aparezca apenas como otra pregunta sin respuesta que no encaja en el rompecabezas porque nunca se nos dio la instrucción, pero tal vez sea también una revisión de lo que ese territorio imaginario y sus rituales nos han exigido más o menos explicitamente.
El entorno musical refuerza estas ideas que recorren el disco. No hay climas festivos, sino más bien guitarras oscuras, predominan los tempos lentos y medios, las melodías largas y los riffs bluseros. En esas 11 canciones que transcurren en 42 minutos está plasmado el crecimiento de la banda, con un sonido ya asentado y hecho propio.
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Foto: Manuel Cascallar |
La mezcla fue hecha por Joaquín Castillo en TMM.
Tanque: Juan Baiardi, Pedro Bedascarrasbure, Joan Benito Britez y Facundo Lopez.