Lo escrito es lo firme, lo asentado, lo que no deja lugar a dudas, lo eterno, lo que no cambia, lo estructurado, masticado y digerido. Lo volátil, en cambio, es inasible, rotativo, cambiante. Puede ser igual sólo como consecuencia del azar, y puede ser distinto, también como consecuencia del azar. No tiene lógica. Esa es mi contradicción. ¿Cuál es la tuya?

jueves, 30 de diciembre de 2010

Bien parejito, del Cuarteto Ricacosa

Cuatro guitarras y un guitarrón vienen a contradecir su propio nombre. Se trata del Cuarteto Ricacosa, cinco muchachos montevideanos que hacen florecer al tango “en plena juventud de sus cien años”, Alorsa dixit. Por supuesto que la mención del hereje no es casual, pero vamos por partes.

Su primer disco es el que nos ocupa hoy, data del año 2007 y se intitula “Bien parejito”, y ahí no hay contradicción: no tiene baches, aunque desde luego hay distintos climas. De los 14 temas, 8 son instrumentales y varían entre melodías sobre base de milonga campera, candombe, milonga orillera, tango, valsecito criollo y hasta una melodía sobre base de zamba (La indiecita, excelente composición de Matías Romero, uno de los integrantes). Entre los títulos, se pueden destacar La trampera (de Aníbal Troilo) en versión candombeada. Al escucharla, es conveniente ponerse de pie y sacarse el sombrero. Aunque si hablamos de candombe, no puede pasar por alto la versión que hacen de Montevideo (de Rada y Fattoruso), de altísimo nivel. Sólo resta decir, por si fuera necesario, que prácticamente toda la música tiene (parafraseando a los enólogos) un gustito final a Zitarrosa. Como corresponde.

A esto se suman 6 temas cantados que, en general, musicalmente se simplifican (lo que no significa que reduzca su calidad), con el estilo más originario de los viejos tangos de guitarra, y cobra relieve la letra y la voz. Una poética sencilla, directa, pero no exenta de algunos códigos generacionales y tribales, despliega descripciones, personajes, sensaciones y situaciones. Hay lugar para la nostalgia, la desesperación y las derrotas amorosas, en palabras de la calle, de la barra de amigos, con algo de humor cotidiano, como corresponde al tango. ¿O alguien piensa que el tango se tiene que seguir escribiendo con el lenguaje de sus inicios? Explota el nuevo lunfa, “y que bufen los eunucos” (otra vez Alorsa, ¡que cosa, che!).

Para destacar en este sentido, “A quemauña”. Se mezclan instrucciones:

“Píquelo con la derecha en la otra palma
role si a usted no se le desarma”

nostalgia:
“me acuerdo que con Julio María
no era fácil curtir en la vía.
El descarte o la ingesta de una drapie
pegando, eran parte de la rutina”

desafío y valores:
“y si no tiene algo pa hacer tuca
veremos si sabe o no sabe armar
pues va a tener que ser a quemauña
porque achique acá no hay”.

En la milonga “Apartei”, cantan la bronca por sufrir el histeriqueo:
“Yo quiero la galletita
pero vos meta pachanga,
te gozas con la cumbiamba
requebrando pollerita.
Más vuelta que calesita tenés,
me obligas a que labure.
Vos sabés, sos cheimon piurer,
por eso te haces la rica.
Berretín de nena chica,
a vos no hay gil que te dure”.

Así es amigos, en todas partes se cuecen habas, y en las dos orillas hay un varón al que alguna naifa le “muñequea la sortija de su loco carrusel”, nueva aparición de Alorsa.

Estas menciones al Gordo no son casuales. Con las particularidades del caso (regionales y personales), comparten el género. No es nuevo tango, es el viejo tango hecho hoy. Para un género musical que reconoce tantas ramificaciones como artistas lo aborden, para una expresión cultural de raíz popular y rioplatense, 100 años no son nada, y tienen un largo camino por recorrer. En ese sentido, no es casual que ese centenario se mencionado por Alorsa:
“Señores, vuelve el tango, muzzarella y sin barullo
A reclamar de nuevo lo que es suyo
En plena juventud de sus 100 años...” (Vuelve el tango, La Guardia Hereje)

y también por el Cuarteto:
“firulete primitivo, más de 100 años después” (Firulete primitvo).

Esto permite adivinar un respeto por la historia, por el costado tradicional que mantuvo el tango (y agrego también, por supuesto, el combo: milonga y candombe, que vuelven a hermanarse, tres críos de una misma cuna), un intento (exitoso) por rescatar aquellos valores.

Pero lejos de acartonarse con el almidón de la herencia, ponen al tango en el ambiente propio, a ver que les dice. Alorsa, premonitorio:
“Me leyó una gitana en la borra del café que vuelve el tango
Una ambulancia prende la sirena de las pizzas y los malabaristas de luz roja apuran el mangazo
Una pareja se jura al celular las dos horas de trampa en algún telo
Y alguien solo en una pieza busca en el diario el delivery de trolas... vuelve el tango”.

El Cuarteto Ricacosa, definitorio:
“¿que meneo ni meneo?
este es el tango menos postalero,
el de la pollera jipona y el champión,
el de la quebrada cerquita del papelón”.

“Bien parejito” se inscribe, desde esa declaración de principios, desde ese tango menos postalero (y por lo tanto más íntimo, más vivido) en el tango de hoy.

Integrantes del Cuarteto Ricacosa:
Camilo Alvarez (guitarra)
Sebastián Rey (guitarra)
Matías Romero (guitarra y acordéon)
Fabricio Breventano (guitarra y voz)
Martín Tejera (guitarrón y voz)

Lista de temas:
1- Milongueando (Pablo Pato Mendaro)
2- El rastrillo (Fabricio Breventano, Matías Romero)
3- Montevideo (Rubén Rada, Hugo Fattoruso)
4- Firulete primitivo (Martín Tejera)
5- La puñalada (Pintín Castellanos)
6- Mozo guapo (Ricardo Tanturi)
7- Puchito apagao (Berther Blanco El Melo)
8- Palomita blanca (Anselmo Aieta, F. García Jiménez)
9- La trampera (Anibal Troilo)
10- A quema uña (Camilo Vega)
11- La indiecita (Matías Romero)
12- Apartei (Sebastián Rey)
13- En capilla (Rodrigo Vignolo, Fabricio Breventano)
14- Te vas milonga (Abel Fleury)

http://www.myspace.com/cuartetoricacosa

domingo, 26 de diciembre de 2010

Embeleso


Un tajo en la tierra siembra desconcierto en el hombre. La roca muestra sus heridas, las de-formaciones majestuosas que el tiempo es capaz de tallar, a puro cincel de agua y martillo de viento. Lo que era feraz, hoy es árido. Lo que parece muerto vive lento, y se desangra, se derrumba imperceptible.

Se inclina amenazante la roca sobre el hombre. En un susurro provocador le enrostra la pequeñez con su inmensidad-eternidad.

Sabe el hombre que la belleza de esa silueta permanecerá en la silueta futura, y aún en el fragmento desprendido-arrancado, y más en la nueva de-formación provocada por la unión de fragmentos.

La memoria de la gota que horada grabó en la roca el reflejo del hombre que bebió al pasar, sin dejar huella.

La roca desnuda transforma la herida en belleza, y la belleza será una nueva herida que, tal vez, al hombre emocione si sabe verla-poseerla. Herida-belleza, la continuidad desnuda.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¿Con quien se la están agarrando, pelotudos?


Toda acción política se inscribe en un contexto, en el que participan distintos actores, con diferentes intereses. Algunos de estos datos son visibles y están al alcance de cualquiera que lea los titulares de tres diarios. Otros están más ocultos, forman parte de los rumores de difícil confirmación. Esto es tan obvio para cualquiera que tenga una práctica política más o menos cotidiana que no merece mayor discusión.

Desde el asesinato de Mariano Ferreyra en adelante se sucedieron semanalmente conflictos callejeros de mayor o menor envergadura, que vienen propiciando un escenario político tenso. Hay quienes pretenden tensarlo más, hay quienes intentan descomprimir. Ante cada uno de los hechos (Ferreyra, Formosa, Soldati, Albariño, Retiro, Lanús, y ahora Constitución) cada sector adopta actitudes tendientes a fortalecer el escenario que más le conviene, y desde luego, acciona en ese sentido, sea desde las sombras o a la vista de todos. Cada una de esas acciones tiene consecuencias, y aunque no sea matemática, son bastante previsibles. Esto permite saber a quién se favorece y a quien se perjudica al momento de decidir el paso a dar, más allá de los objetivos que se persigan.

Si la acción consiste en cortar las vías durante una hora en el ramal Roca, de acuerdo a la frecuencia del servicio, significa que se suspenderá la salida de tres trenes. Posiblemente generará incomodidad en la gente que iba a tomar esos trenes, pero en definitiva significará no más de hora y media de espera. Más allá del malhumor, puede estar dentro de lo tolerable. La consecuencia, entonces, será un llamado de atención que probablemente desemboque en una reunión entre manifestantes y autoridades para resolver las diferencias. Si el reclamo es el pase a planta permanente de 60 trabajadores tercerizados, suena lógico.

Pero si la acción consiste en cortar esas mismas vías por tiempo indeterminado (finalmente fueron 7 horas), las consecuencias son diferentes. Los trenes que se deberán suspender serán más de 20, de manera que la cantidad de gente que iba a viajar en esos trenes es mucho mayor y tendrán que esperar mucho más tiempo.

Teniendo en cuenta estas premisas, estos más que simples y básicos datos de la realidad, el Partido Obrero sabía perfectamente de antemano lo que podía pasar, lo que iba a pasar, lo que finalmente pasó. En el mismo sentido, podían adelantar quienes serían los perjudicados y quienes los beneficiados. Claramente, los primeros perjudicados fueron los trabajadores que querían volver a su casa. Esos que precisamente forman parte de la clase a la que el Partido Obrero pretende representar, desde luego, infructuosamente. El siguiente gran perjudicado es el Gobierno nacional, cuya decisión es descomprimir sin reprimir, y se encuentran con un desmadre que abona el clima de tensión y deja con menos sustento la estrategia de solución de los conflictos a través de la política. Los beneficiados, mientras tanto, son aquellos sectores de la derecha que promueven la represión como método de resolución del conflicto social, que en definitiva (bien lo sabemos) no soluciona los problemas de la clase trabajadora. Beneficiados además en dos sentidos. Primero porque las imágenes son gráficas: es el descontrol que pretenden controlar con balas. Segundo, porque les da el escenario coyuntural perfecto para que accionen sus propios matones, sus propias fuerzas de choque, infiltrados entre la multitud.

El Partido Obrero decidió perjudicar a los trabajadores y beneficiar a la derecha. No es novedad. Basta con recordar su patético accionar en las asambleas populares de 2002, apenas como ejemplo. Cabe hacerles la pregunta, esa pregunta ya histórica del periodismo argentino: ¿con quién se la están agarrando, pelotudos?

jueves, 23 de diciembre de 2010

Algunas reflexiones sobre la existencia del pueblo, el trasvasamiento generacional y la celebración de la vida


Hace más de 10 años, en 1998, cuando Videla volvía a prisión luego del indulto que le regaló Menem (con Duhalde el Malo como vicepresidente, conviene aclarar), un diario puso en tapa la foto del genocida con traje de preso y el simple título: "Dios existe". Causó sensación, y muchos seguramente atesoran ese papel como un recuerdo. Eran tiempos en los que (a pesar de la lucha sostenida, constante, creciente) no parecía posible condenarlo/s si no era, precisamente, con la intervención de la gracia divina. Un sistema judicial, legislativo, político y mediático funcionaba como escudo, más allá de esas pequeñísimas, casi invisibles grietas.

Ahora Videla fue condenado nuevamente a prisión perpetua, pero eso ya no es prueba de la existencia de Dios, sino una muestra de lo que consigue un pueblo que lucha (perseverante, testarudo, inquebrantable). En ese pueblo están presentes las organizaciones de derechos humanos, políticas, sindicales, ese entramado orgánico que siempre amplificó y multiplicó la voz exigiendo justicia. También están en ese pueblo miles de argentinos inorgánicos, aquellos que sin formar parte activa de una organización, hicieron rodar ese reclamo único de justicia hasta donde la organización no llegaba. Y también estan en ese pueblo legisladores, gobernantes, funcionarios judiciales, que pusieron en letra y acción ese reclamo de justicia.

Tal vez Dios exista. Pero a Videla lo encanamos (otra vez) nosotros.
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Hay sensaciones contradictorias. La justicia lenta no es justicia. Pasaron muchos años, demasiados, para llegar a esta condena. El esfuerzo puesto en esta dirección no se pudo poner en otra/s dirección/es, en otro/s debate/s. Para colmo, es una condena repetida, es decir que este pueblo tuvo que hacer dos veces el camino (al menos ese tramo final que llega a la cárcel común). Sin embargo, en busca del lado positivo, también este pueblo festejó dos veces. Un festejo que además, al repetirse, incluye a nuevas generaciones de celebrantes. No es lo mismo las lágrimas rodando de emoción hace más de diez años, que las lágrimas de ayer, con un hijo a upa. Ese hijo que no entiende todavía el cantito de "a donde vayan los iremos a buscar", pero percibe con sus ojos llenos de preguntas que un padre llora, que un padre celebra, que puede aplaudir junto al padre, que puede bailotear al ritmo de "aparición con vida y castigo a los culpables", o cualquiera de esos hits de años y años de marchas y actos.

Videla está preso para siempre, hijo, y lo vamos a celebrar todos los días.
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Para bien o para mal, los genocidas son humanos, y por lo tanto, mortales. Son varios los casos que encontraron la gambeta final a la justicia a través de la muerte. Se repitieron las sensaciones contradictorias. Un padre también es hijo, y como tal ha sabido celebrar esas muertes junto a su padre. Un festejo a medias, claro, pero que deja el consuelo sencillo, "viejo, se murió antes que vos, brindemos", contradiciendo excepcionalmente lo aprendido. Porque bien sabemos, la muerte no se celebra, salvo por esa excepción que confirma la regla.

Pero esta vez no celebramos la muerte, sino la vida. Deseamos una larga, muy larga y saludable y lúcida vida, ahí, en la cárcel común. Celebramos la justicia, celebramos la condena, celebramos esa plena conciencia, ese "pleno uso de sus facultades mentales", que le permitirán a Videla conocer cada detalle de las cuatro paredes que lo mantendrán encerrado. Estos buenos augurios de larga vida para el genocida desmienten a quienes imaginan un pueblo lleno de odio y sed de venganza. Apenas es una necesidad de justicia.

Videla paga en vida. LTA.