
Toda acción política se inscribe en un contexto, en el que participan distintos actores, con diferentes intereses. Algunos de estos datos son visibles y están al alcance de cualquiera que lea los titulares de tres diarios. Otros están más ocultos, forman parte de los rumores de difícil confirmación. Esto es tan obvio para cualquiera que tenga una práctica política más o menos cotidiana que no merece mayor discusión.
Desde el asesinato de Mariano Ferreyra en adelante se sucedieron semanalmente conflictos callejeros de mayor o menor envergadura, que vienen propiciando un escenario político tenso. Hay quienes pretenden tensarlo más, hay quienes intentan descomprimir. Ante cada uno de los hechos (Ferreyra, Formosa, Soldati, Albariño, Retiro, Lanús, y ahora Constitución) cada sector adopta actitudes tendientes a fortalecer el escenario que más le conviene, y desde luego, acciona en ese sentido, sea desde las sombras o a la vista de todos. Cada una de esas acciones tiene consecuencias, y aunque no sea matemática, son bastante previsibles. Esto permite saber a quién se favorece y a quien se perjudica al momento de decidir el paso a dar, más allá de los objetivos que se persigan.
Si la acción consiste en cortar las vías durante una hora en el ramal Roca, de acuerdo a la frecuencia del servicio, significa que se suspenderá la salida de tres trenes. Posiblemente generará incomodidad en la gente que iba a tomar esos trenes, pero en definitiva significará no más de hora y media de espera. Más allá del malhumor, puede estar dentro de lo tolerable. La consecuencia, entonces, será un llamado de atención que probablemente desemboque en una reunión entre manifestantes y autoridades para resolver las diferencias. Si el reclamo es el pase a planta permanente de 60 trabajadores tercerizados, suena lógico.
Pero si la acción consiste en cortar esas mismas vías por tiempo indeterminado (finalmente fueron 7 horas), las consecuencias son diferentes. Los trenes que se deberán suspender serán más de 20, de manera que la cantidad de gente que iba a viajar en esos trenes es mucho mayor y tendrán que esperar mucho más tiempo.
Teniendo en cuenta estas premisas, estos más que simples y básicos datos de la realidad, el Partido Obrero sabía perfectamente de antemano lo que podía pasar, lo que iba a pasar, lo que finalmente pasó. En el mismo sentido, podían adelantar quienes serían los perjudicados y quienes los beneficiados. Claramente, los primeros perjudicados fueron los trabajadores que querían volver a su casa. Esos que precisamente forman parte de la clase a la que el Partido Obrero pretende representar, desde luego, infructuosamente. El siguiente gran perjudicado es el Gobierno nacional, cuya decisión es descomprimir sin reprimir, y se encuentran con un desmadre que abona el clima de tensión y deja con menos sustento la estrategia de solución de los conflictos a través de la política. Los beneficiados, mientras tanto, son aquellos sectores de la derecha que promueven la represión como método de resolución del conflicto social, que en definitiva (bien lo sabemos) no soluciona los problemas de la clase trabajadora. Beneficiados además en dos sentidos. Primero porque las imágenes son gráficas: es el descontrol que pretenden controlar con balas. Segundo, porque les da el escenario coyuntural perfecto para que accionen sus propios matones, sus propias fuerzas de choque, infiltrados entre la multitud.
El Partido Obrero decidió perjudicar a los trabajadores y beneficiar a la derecha. No es novedad. Basta con recordar su patético accionar en las asambleas populares de 2002, apenas como ejemplo. Cabe hacerles la pregunta, esa pregunta ya histórica del periodismo argentino: ¿con quién se la están agarrando, pelotudos?

8 comentarios:
Gracias por volver con este calibre. Comparto todo, todo, todo.
Yo no estoy de acuerdo en todo. Por ejemplo en la linea con la que construis el argumento final: que el partido en cuestiòn, estirando la medida perjudica a la propia clase que dice representar...con ese sentido, cualquier corte total y/o extenso en cualquier momento de la historia (con Menem, De la Rùa, Duhalde, etc), hubiera sido lo mismo: "joder al laburante". Ese es el argumento del mediopelo: "me joden a mi, por què no van a la casa del polìtico..."
No creo que esa sea la forma de demostrar toda la restante argumentaciòn que hacès, y que desemboca en una conclusión muy certera: que son unos pelotudos buenos para nada.
O sea, no sè si se entendiò: salvo en esa idea que marquè arriba, estoy de acuerdo completamente.
Saludos y gracias por volver.
obvio que la perjudica. lucho, acá hablamos de correlación de fuerzas. y 30 tipos, 40, 45, no son correlación de fuerza de nada para cortar siete horas el roca un 23 de diciembre vísperas de feriado. ese es el punto. en el reclamo y el pelotudeo mafioso (trabajo firma actas y dp no cumple) de los pejotistas de la UF contra tercerizados y despedidos estamos todos de acuerdo. forma y contenido, bah. no es la manera. o sí, si tu objetivo es realidad es otro.
la carpa blanca en el congreso o las huelgas "seudotroskas" de los delegados de base del subte, ese ejemplo viene al galope, dieron resultado porque profundizaban medidas pero a la hora de bancar con el cuerpo superaban en número a todos los sicarios del gremio oficial. y la UTA la tiene bien adentro. hasta la personería lograron. y con muuucho huevo , eh.
si hay algo que no es político es hacer lo que quiero cuando quiero obviando negociaciones, transas y acuerdos. eso es hedonismo individualista. que lo comparto. pero no para esto, no sirve, no garpa. eso es para la abstracción del campo y las estrellas, fuera del mundo.
algo deso escribí recién en un meil
te leo ahora. sin saber que estabas escribiendo, mandé un meil en esa línea al mismo momento.
coincido, claro. tal cual.
Jack: gracias a vos, che. Ando con cosas atragantadas hace rato, así salen.
Lupa: gracias a vos. No es el mismo contexto ahora que con Menem-Duhalde-De la Rúa. Ninguna medida de acción política puede ser tomada o evaluada en si misma, sino de acuerdo a ese contexto. Está dicho en la nota, y daría para un larguisimo recorrido histórico sobre los cortes de ruta (iniciados como tales, precisamente, en la década menemista). Por otra parte, no es argumento medio pelo, en ningún momento dice que "me joden a mi". Joden a los pasajeros de 20 trenes.
Chinaski: gracias por pasar.
Y menos justificables es que los propios tercerizados del Roca se negaran a salir y que el PO haya decidido llevar tercerizados encolumnados en su partido de otras líneas de trenes, que es mentira que Trabajo no cumplió y que a los iluminados vanguardistas no les calentó sabotear la reunión porque "ese" era su objetivo, entre otras canalladas que comenten estos enemigos de los laburantes y los pobres. Unas lacras son.
"... los propios tercerizados del Roca se negaran a salir y que el PO haya decidido llevar tercerizados encolumnados en su partido de otras líneas de trenes"
fuerte, eso. moooy. la tarde del bardo, cinco y media, uno de los tercerizados salió en continental y aclaró sin vueltas que ellos no estaban en el corte y que "no se sentían representados por quienes estaban sobre las vías". txt. se olía gato encerrado.
hoy lo confirmó $erBitsky
Publicar un comentario